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¿Cómo interpretar el certificado energético de una vivienda?
2026-02-06
El certificado energético de una vivienda se ha convertido en un documento clave en el mercado inmobiliario. Aunque es obligatorio para vender o alquilar un inmueble, muchas personas desconocen qué información contiene y cómo interpretarla correctamente. Entender este certificado no solo ayuda a cumplir la normativa, sino también a mejorar la eficiencia energética del hogar y apostar por un modelo de vivienda más sostenible.
¿Qué es el certificado energético?
El certificado energético es un informe técnico elaborado por un profesional cualificado que evalúa la eficiencia energética de un inmueble. Su extensión puede variar según el tipo de vivienda y sus características, y es imprescindible en operaciones como la compraventa o el alquiler de pisos y casas.
Este documento ofrece una visión detallada del consumo energético del edificio y de sus emisiones de dióxido de carbono (CO₂), asignándole una calificación que va desde la letra A hasta la G.
¿Qué información incluye el certificado energético?
El informe se estructura en varios apartados fundamentales:
Identificación de la vivienda
Recoge datos generales del inmueble como la dirección, el año de construcción, la referencia catastral, el tipo de edificio, la normativa vigente y la zona climática en la que se encuentra.
Datos del técnico certificador
Incluye la información del profesional que ha realizado el certificado: nombre y apellidos, empresa, titulación y el procedimiento utilizado para evaluar la eficiencia energética de la vivienda.
Calificación energética del inmueble
Es el apartado más relevante. La calificación se representa mediante una escala de letras, donde la A indica la máxima eficiencia energética y la G el nivel más bajo.
Anexos técnicos
El certificado se completa con varios anexos:
- Anexo 1: Describe las características energéticas del edificio, como la envolvente térmica, la localización y las instalaciones.
- Anexo 2: Detalla la calificación energética, analizando aspectos como el consumo de energía primaria, las emisiones de CO₂ y la demanda de calefacción y refrigeración.
- Anexo 3: Incluye recomendaciones para mejorar la eficiencia energética del inmueble.
- Anexo 4: Explica las pruebas y cálculos realizados por el técnico para emitir la calificación.
Los niveles de eficiencia energética en viviendas
Existen siete niveles de eficiencia energética:
- Certificado A: Corresponde a edificios con consumo energético muy bajo o casi nulo. Suelen contar con un excelente aislamiento y el uso de energías renovables. Un ejemplo son los edificios Passivhaus, como la Torre Bolueta de Bilbao.
- Certificado B: Presenta una eficiencia alta, con un consumo energético hasta un 50 % inferior a la media nacional.
- Certificado C: Indica una eficiencia muy buena y es habitual en edificios de construcción reciente, con un consumo un 25 % menor que la media.
- Certificado D: Representa un nivel medio. Suele darse en edificios con cierta antigüedad pero con una envolvente térmica aceptable.
- Certificado E: Es común en viviendas construidas en los años 90. El consumo energético es elevado, aunque existen amplias posibilidades de mejora.
- Certificado F: Corresponde a edificios antiguos con bajo nivel de eficiencia, mal aislamiento y sistemas de climatización poco eficientes.
- Certificado G: Es la peor calificación. Se asigna a edificios con un consumo energético muy alto, normalmente construidos a finales del siglo XIX o principios del XX.
¿Son obligatorias las recomendaciones de mejora?
El técnico certificador incluye una serie de recomendaciones para mejorar la eficiencia energética del inmueble, pero su aplicación no es obligatoria. No obstante, llevarlas a cabo puede suponer un importante ahorro económico y una mejora significativa en la sostenibilidad de la vivienda.
Entre las acciones más habituales se encuentran la mejora del aislamiento térmico, la sustitución de ventanas por otras más eficientes o la incorporación de sistemas de climatización de bajo consumo, como el suelo radiante refrescante.
En definitiva, el certificado energético es una herramienta valiosa para conocer el estado energético de una vivienda y detectar oportunidades de mejora. Interpretarlo correctamente permite no solo cumplir con la normativa, sino también reducir el consumo energético, disminuir el impacto ambiental y ahorrar en las facturas del hogar.
