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¿Por qué el termómetro no explica cómo sentimos el calor y el frío en el hogar?

Sentir frío en casa con el termómetro marcando 22 °C es más habitual de lo que parece.

23-03-2026


Sentir frío en casa con el termómetro marcando 22 °C es más habitual de lo que parece. Aunque la temperatura se mantenga estable, la sensación térmica puede variar por múltiples factores que influyen en cómo percibimos el calor y el frío dentro del hogar.

Seguro que te ha ocurrido alguna vez: sales a la calle en un día soleado de invierno, ves el sol desde casa y decides abrigarte menos. Sin embargo, al salir notas un viento fuerte y sientes frío. Algo parecido puede ocurrir en tu propio hogar.

Aquí entra en juego un concepto clave: la sensación térmica, que explica por qué una temperatura aparentemente adecuada puede resultar incómoda o poco confortable.

¿Qué es la sensación térmica?

La sensación térmica se define como el calor o frío que percibe el cuerpo humano, independientemente de la temperatura que marque el termómetro.

Por ejemplo, durante el verano, si nos encontramos en un ambiente con alta humedad, la sensación de calor aumenta aunque la temperatura sea la misma.

Se trata de una sensación subjetiva, que depende tanto de factores externos —como el viento o la humedad— como de factores internos, como la temperatura corporal de cada persona.

¿Qué factores afectan a la sensación térmica en casa?

Diversos elementos influyen en cómo sentimos la temperatura dentro del hogar. Entre los más importantes destacan:

Corrientes de aire

Aunque la temperatura interior sea adecuada, una corriente de aire provocada por un mal aislamiento o por ventanas y puertas que no cierran correctamente puede generar sensación de frío.

Actividad que estés realizando

La actividad influye directamente en la percepción térmica. Cocinar, por ejemplo, eleva la temperatura por la cercanía a fuentes de calor, mientras que trabajar sentado frente al ordenador durante horas puede hacer que sientas frío.

La ropa que utilizas

La vestimenta es fundamental. En invierno, si mantienes una temperatura adecuada en casa pero llevas ropa ligera, como una camiseta de manga corta, es probable que sientas frío.

Tu temperatura corporal

Cada persona percibe la temperatura de manera diferente. Es habitual que dos personas en el mismo espacio sientan calor o frío de forma distinta.

Humedad en el ambiente

La humedad es un factor clave, especialmente en zonas como el baño o la cocina. Un exceso de humedad puede aumentar la sensación de frío o calor.

Materiales del hogar

No todos los materiales transmiten la temperatura de la misma forma. Por ejemplo, un suelo de baldosas suele transmitir más sensación de frío en invierno que uno de madera.

Uso de barreras y elementos de protección

El uso de toldos en verano puede reducir el impacto del sol directo y generar una sensación térmica más fresca. Además, los materiales aislantes ayudan a evitar los llamados puentes térmicos, mejorando el confort térmico.

¿Existe una temperatura ideal para tu hogar?

Existen recomendaciones generales sobre la temperatura interior, aunque la temperatura ideal depende de múltiples factores personales y del uso de la vivienda.

De forma orientativa:

  • Invierno: entre 21 °C y 23 °C
  • Verano: entre 23 °C y 25 °C

En cuanto a la humedad relativa:

  • Invierno: entre 40 % y 50 %
  • Verano: entre 45 % y 60 %

Sin embargo, estas cifras pueden variar por diferentes motivos:

  • Cada estancia necesita una temperatura distinta. Zonas comunes o baños requieren más calor que dormitorios o cocinas.
  • Durante el sueño o cuando no hay nadie en casa, la temperatura suele reducirse, pudiendo situarse alrededor de los 16 °C.
  • Las estaciones influyen, ya que la temperatura interior no será la misma en verano que en invierno.

¿Cómo puedes lograr la temperatura perfecta en tu casa?

La temperatura perfecta es aquella en la que tú te sientes cómodo. Para conseguirla, es importante analizar varios aspectos del hogar.

Medir temperatura y humedad

Utilizar un termostato permite conocer la temperatura y la humedad en diferentes momentos del día y estaciones del año.

Sistemas como ZSaindari permiten medir temperatura, CO₂ y humedad, además de actuar automáticamente para mantener el confort y una buena calidad del aire en el hogar.

Revisar aislamiento y cerramientos

Comprobar ventanas, puertas y cerramientos ayuda a detectar fugas de aire que afectan a la sensación térmica.

Analizar la orientación del hogar

La orientación de la vivienda y la presencia de elementos de sombra influyen directamente en la temperatura interior.

Incorporar elementos naturales

La presencia de plantas, jardines o fuentes puede contribuir a mejorar el confort térmico.

Considerar el uso de la vivienda

El tiempo de ocupación y el número de personas que viven en el hogar también influyen en la temperatura y la sensación térmica.

Más allá del termómetro: el confort real en el hogar

Como hemos visto, la sensación térmica es diferente de la temperatura real. Un mismo número en el termómetro puede sentirse de forma distinta según las condiciones del entorno y las características del hogar.

Por eso, el verdadero objetivo no es alcanzar una cifra exacta, sino crear un espacio en el que te sientas cómodo, saludable y con una temperatura agradable para ti.